Principio Sociológico

Un gobierno u orden democrático

En la iglesia DIOS MANDA. Dios es el que gobierna. Entonces la iglesia es UNA MONARQUIA en donde el Rey es Jesucristo Nuestro Señor. Pero en los asuntos prácticos que no se estipulan en la Biblia, la iglesia descubre la voluntad de Dios por medio de la democracia, esto es: todos los miembro tiene las mismas responsabilidad y los mismos privilegios, y asimismo, cada uno de los miembro tiene el derecho de dar su opinión y su voto en la toma de decisiones. (Hech. 6:1-7; 13:1-3, 15:1-41.

Ahora bien, algunas de la implicaciones prácticas de este principio son las siguientes:

LA AUTONOMIA DE LA IGLESIA LOCAL
Entre nosotros, cada iglesia es autónoma, es decir se gobierna a si misma y no guarda sometimiento jerárquico a ninguna otra iglesia o cuerpo de liderazgo alguno, sin embargo, en forma voluntaria, democrática y misionera, se una a otras congregaciones similares para manifestar la fraternidad cristiana, para mantenerse al cuidado de la sana doctrina y la ética bíblica, y para unificar sus esfuerzos en el cumplimiento de la gran comisión. Es decir que dentro de esta autonomía. Las Iglesias guardan entre si un compromiso:

+ Doctrinal (Hech-15:1-23, 16:4-5).
+ Ético-Moral (Hech. 15:29)
+ Organizacional (Hech. 15:36, 16:15; Tito1:5-9).
+ Económico (Hech. 16:1-4, Rom. 15:25-27).
+ Misionero (Hech.13:1-3, Rom 15:22-24)

LA IGUALDAD DE TODOS LOS MIEMBROS –

EL SACERDOCIO DE CADA CREYENTE
No existe  “élite” entre nosotros , todos los miembro son iguales y tienes la misma capacidad espiritual para su funcionamiento en el cuerpo de Cristo (2 Co. 12:13). Todos los miembro son “MINISTROS” que Dios ha capacitado para realizar la obra del ministerio (1 Pedro 4:10, Efs 4:11-12). Los pastores son “Ministros Oficiales” y cada miembro un ministro general.

LA AUTORIDAD PASTORAL
El pastor en nuestras iglesias  tiene una autoridad que le fue delegada por la iglesia local, por lo tanto su liderazgo no es jerárquico, sino de función, de liderazgo educativo, ejemplar y de servicio.

La autoridad está en el desarrollo de su trabajo más que una posición (Hebreos 13:7).